EL SECRETARIADO DE PASTORAL VOCACIONAL

Es una instancia de la Iglesia que está bajo la responsabilidad y el impulso de la Vicaría de Pastoral cuyo fin es promover espacios de formación integral, de coordinación y de organización para la Pastoral Vocacional impulsando la dimensión Vocacional de la Evangelización de la Iglesia, favoreciendo la continuidad entre la promoción y formación.

SUS TAREAS PRINCIPALES:

  1. Se encarga de crear conciencia entre los Sacerdotes y en todos los agentes de pastoral de que toda acción eclesial es vocacional, pues ayuda a descubrir el puesto de cada uno, según el plan y la llamada de Dios, en la Iglesia y en el mundo.
  2. Promueve el despertar vocacional en los miembros de la comunidad cristiana implicando a las familias, educadores y agentes de pastoral en el proceso de maduración cristiana de los jóvenes.
  3. Ayuda a los jóvenes y adultos, solteros o casados a interesarse por la llamada de Jesús al ministerio sacerdotal o a la Vida Consagrada, promoviendo encuentros y haciendo propuestas que despierten su atención.

Perfil de los candidatos

Para entrar a la OCAC, como sacerdote o como Religioso, es necesario quererlo, poder realizarlo y tener recta intención. Estas tres características expresan el don de la vocación y se convierten en su criterio de verificación.

El candidato que es admitido en el Seminario es un joven o adulto que quiere ser ayudado en su discernimiento para clarificar sus dudas y cuestionamientos vocacionales.

Sin una preocupación obsesiva por el número, el promotor vocacional debe buscar candidatos de calidad apostólica, con fe profunda, sanos, equilibrados y de vida sacramental; que hayan enfrentado y asumido los aspectos oscuros de su vida, su sexualidad; jóvenes que amen a la Iglesia y crean en su renovación; con capacidad intelectual para cumplir la formación académica y pastoral exigida por nuestra misión apostólica.

De la idoneidad de un candidato

Valorizamos los rasgos siguientes en el nivel humano:

La salud y buenas costumbres.

Las cualidades humanas notables para este género de vida.

La capacidad para conocerse a fondo, especialmente sus lados oscuros.

La capacidad para crecer en madurez humana, incluyendo su sexualidad.

El equilibrio emocional y la capacidad para soportar tensiones, la soledad y las posibles frustraciones.

La capacidad para integrarse y pertenecer a un grupo y también para dejar y “despedirse” de lo que ya queda atrás.

La capacidad para vivir en la rutina.

Valorizamos los rasgos siguientes en el nivel religioso:

El deseo constante de ser Sacerdote en la OCAC.

La capacidad para cultivar la intimidad con el Señor en la oración.

La inclinación para vivir la pobreza evangélica, la castidad (celibato en el caso de los solteros) y la obediencia.

La capacidad para ir más allá de sí mismo y salir de su propio amor, querer e interés.

La capacidad para vivir en comunidad.

La transparencia y confianza con sus formadores y orientadores.

La docilidad para dejarse formar y corregir.

La coherencia de vida.

La actitud del servicio humilde en el apostolado.

La capacidad para los estudios que exige el apostolado de la OCAC

El conocimiento e identificación con la Iglesia.

La solidaridad social y sensibilidad ante las injusticias, motivada por su experiencia de Dios.

Antecedentes y situaciones que pueden dificultar y desaconsejar la admisión

Se trata de circunstancias o realidades que no afectan la validez o licitud de la admisión, pero que hacen al candidato menos apto para la vida y misión de la Iglesia. Al constatarse estas ocurrencias, quien tiene la facultad para admitir al Seminario deberá considerar si tales limitaciones están compensadas por otras cualidades que recomiendan la admisión del candidato.

Estas circunstancias, entre otras, son las siguientes:

Escasa formación humana.

Dificultad notable para asumir los estudios que propone la Compañía.

Salud física o mental precaria.

Pasiones o afectos muy difíciles de dominar: indolencia, devociones indiscretas, apego excesivo a la propia forma de pensar, caprichos, carencia notable de juicio y de sentido común, consumo compulsivo, carácter conflictivo que dificulta la vida en comunidad, ansiedad exagerada por entrar al Seminario, incapacidad para soltarse de los lazos familiares y del modo de vida anterior.

Falta de perseverancia, inestabilidad e incapacidad para superar obstáculos y desafíos.

Haber pasado por muchas carreras, sin concluir ninguna o por muchos procesos vocacionales sin terminarlos.

Haber tenido adicciones importantes a drogas, alcoholismo o promiscuidad sexual.

Prohibiciones que afectan a la licitud de la admisión

 Hay impedimentos que hacen ilícita la admisión y cuya dispensa está reservada al Colegio de Obispos en The Old Catholic:

Haberse apartado públicamente de la fe católica, renegando en cualquier modo de la fe, después de haber cumplido los dieciséis años.

Haber cometido públicamente homicidio voluntario.

Haber provocado efectivamente un aborto o haber colaborado activamente en él.

Ser mayor de 70 años.

Tener deudas que no pueda pagar.

Haber perdido la buena fama por delitos o por malas costumbres.

No haber pasado más de tres años desde su conversión a la fe cristiana o a la plena comunión eclesial.